HABÍA UNA VEZ...
Siempre me han gustado los cuentos. Uno de mis libros favoritos es Cuentos para pensar del autor Jorge Bucay. Él dice que los cuentos sirven para dormir a los niños y para hacer reflexionar a los adultos. Yo creo que en cada cuento, por mucha magia y fantasía que haya, se esconde algo de verdad. Así que os contaré un cuento que se llama:
Las tres guardianas del Castillo del Saber
"Había una vez, en lo alto de una colina, donde los días olían a tiza y los sueños se escribían en cuadernos de colores, un castillo llamado El Castillo del Saber. No era un castillo común: en lugar de armaduras, había mochilas colgando de los muros; en lugar de lanzas, lápices; y en lugar de dragones, pequeños pupilos que escupían fuego de curiosidad.
Durante muchos años, el castillo estuvo guiado por tres guardianas distintas, cada una con su propio modo de entender la magia que mantenía en pie aquel lugar.
La primera guardiana llevaba en el Castillo mucho tiempo y era una gran guardiana. Era una mujer de mirada lejana y voz firme. Fue ella quien me permitió cruzar las puertas del castillo, para comenzar mi camino como aprendiz. De ella se decían muchas cosas: que cuando sonreía, el sol brillaba sobre los patios, pero que si las nubes se apoderaban de su ánimo, los pasillos se volvían fríos como el invierno.
Nunca la conocí del todo... La veía de lejos, envuelta en su propio misterio. Era poderosa, pero impredecible. Y yo, novata en aquel reino, aprendí pronto que algunos hechizos es mejor no invocar.
Al tiempo, y como reconocimiento a su gran labor, a esta guardiana le ofrecieron ser guardiana de un castillo más grande y poderoso. Todos quedaron asombrados cuando anunció que partía hacia aquel castillo. Al mismo tiempo, se preguntaban con miedo quién guardaría el castillo a partir de ahora.
Pasado un tiempo, llegó la segunda guardiana, enviada por los altos tronos del reino. No había elegido el castillo: simplemente fue puesta allí, como si el destino la hubiera empujado sin preguntar.
Traía consigo un aire de cansancio y una armadura demasiado grande para su cuerpo. Las murallas del castillo empezaron a crujir: rumores, tempestades y sombras se alzaron entre las familias del reino. Fue un año oscuro, de truenos y tormentas desoladoras, todo ello mezclado con grandes grietas que no sabían cerrarse.
Y cuando el caos se hizo demasiado fuerte, la guardiana fue destituida. Partió una mañana gris, dejando tras de sí un eco de lo que pudo haber sido y no fue.
Entonces, cuando parecía que el castillo se desmoronaba, ante los rumores de las familias del reino sobre aquel castillo, llegó la tercera guardiana.
Ella no venía de los tronos, sino del propio corazón del castillo. Había sido aprendiz, maestra y consejera; conocía cada piedra, cada aula, cada alma, y lo más importante, conocía y había tratado con los pupilos mucho tiempo. Y con una sonrisa serena, comenzó a ordenar el desorden.
Su magia no era de truenos ni conjuros espectaculares, sino de esas que se hacen con las manos, con paciencia y con ternura.
Cuando el caos se intentaba apoderar del castillo, ya sea en las aulas o en el comedor, allí estaba ella, sirviendo sopa y trayendo paz al caos. Cuando un aprendiz se sentía perdido, bajaba de su torre para acompañarlo. Cuando una tormenta amenazaba con azotar el castillo, salía al frente, sin miedo, para proteger a todos.
En dos años, el castillo volvió a brillar. Las risas regresaron a los pasillos, las puertas se abrieron de par en par y el aire volvió a oler a futuro.
A veces, al mirar desde mi aula, pienso en las tres guardianas. Cada una dejó una marca: la primera, la prudencia; la segunda, la lección del caos; la tercera, la esperanza.
Y entiendo que los castillos no se sostienen solo con muros o reglas, sino con las manos de los habitan en ellos, con las almas que los cuidan y con la magia invisible de aquellos que creen que enseñar es otra forma de preservar el futuro."
Este cuento ocurrió en un lugar muy lejano, o tal vez no... quién sabe... Quizás nunca lo sabremos. Pero lo que sí es seguro es que cualquier parecido con la realidad es una coincidencia, ya que esto es una narrativa fantastica y el Castillo del Saber nunca existió, pero sí existen muchos colegios parecidos a aquel castillo.
Por ello, creo que se puede aprender mucho de cada una de las guardianas; de sus virtudes, de sus errores o de todo aquello que hicieron bien. Solo os diré que si yo hubiera estado en aquel castillo, hubiera simpatizado más con la tercera guardiana. En mi humilde opinión, de las tres, fue la que mejor lo hizo. Espero que en algún lugar lejano (o cercano), sí existe un castillo así, la tercera guardiana siga guardando ese lugar.
¡Qué creativo! Me ha encantado tu cuento❤️🩹
ResponderEliminarEl cuento está súper bonito y me hizo pensar en cómo a veces las personas que nos rodean en el colegio dejan una huella, tanto en lo bueno como en lo malo. La tercera guardiana es mi favorita, esa calma que transmite es lo que todos necesitamos a veces. ¡Qué buen post, de verdad! 👏
ResponderEliminarWow Damaris, aunque no esperaba menos de ti, me parece super original y creativa la idea del cuento! :)
ResponderEliminarMe parece un blog super creativo y muy original que creo que te representa muchísimo como persona y como profesional y estás construyendo un lugar donde podemos conocer un poco más como eres tú. Enhorabuena😊❤️
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